Educar A Mis Hijos Sin Gritar

Quiero educar a mis hijos sin gritar por todo

Lo primero que deberíamos preguntarnos es lo siguiente: ¿por qué quiero educar a mis hijos sin gritar? Y la respuesta de la mayoría de los padres, coincidiría, teniendo en común que buscamos lo mejor para ellos. ¿Pero esta no es la intención que tenían también nuestros padres con nosotros?

En realidad sí, seguramente el objetivo era el mismo. Que sus hijos crecieran de la mejor manera posible, pero no se era consciente de tantos detalles como ahora. Actualmente, tenemos un mayor conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro de los niños, de las emociones, y de los efectos de las mismas.

Por lo tanto, es un buen momento para cambiar los métodos de enseñanza. Dejando atrás esa educación tradicional, basada completamente en el autoritarismo y el “porque lo digo yo” y comenzar a educar a nuestros hijos sin gritar, y sobre todo, desde el respeto.

 

Quiero educar a mis hijos sin gritar por todo

 

Por dónde empezar para educar a mis hijos sin gritar

Como decíamos, las cosas han cambiado, y si queremos ofrecer una buena educación, también nosotros debemos educarnos. Debemos aprender constantemente, y no solo de los profesionales, si no también de nuestros propios hijos.

Está genial tener esta mentalidad y decirnos a nosotros mismos, quiero educar a mis hijos sin gritar, pero debemos tomar acción. Cuando gritamos, estamos demostrando, entre otras cosas, una muestra de autoridad ante nuestros hijos. Esto, tiene consecuencias que ya hablaremos más adelante, pero es una comunicación unilateral.

Si nosotros le ordenamos las cosas a base de gritos, y así logramos que nos haga caso, puede que este método no esté funcionando. Cada niño, tiene unas necesidades, en unas circunstancias y en cierto momento. Por lo tanto, no todo lo que aprendamos, se aplicará en nuestro caso, ni tampoco en cada situación.

Por eso mismo, decimos que este aprendizaje es mutuo. Ellos, aprenden de nosotros como referentes en la vida, y ejemplos a seguir. Con nuestra manera de enseñar, y con el enfoque que le queramos dar. Pero nosotros, también debemos estar receptivos para aprender de ellos. Mientras ellos aprenden como niños para cuando sean mayores, nosotros, debemos aprender como padres, que quieren lo mejor para ellos.

 

Quiero educar a mis hijos sin gritar, pero aun así lo hago

A todos se nos puede escapar algún que otro grito, y es normal. La diferencia reside, en cómo va a cambiar la educación de tu hijo, después de conocer esto. Puesto que, no es lo mismo que se te escape algún grito sin querer, cuando tú ya estás trabajando para cambiar este comportamiento, que hacerlo sin intención alguna de modificarlo.

Partiremos de la base de que, como padres, no queremos gritar a nuestros hijos. Y mucho menos, replicar ese escándalo que quizás había en casa cuando nosotros éramos los más pequeños del hogar. No es una práctica que nos guste hacer, o al menos, no debería ser así.

Cuando gritamos a nuestros hijos, nos terminamos sintiendo mal y percibimos ese sentimiento de culpa al terminar. Y de ahí, de esa emoción desagradable como es a culpa por haberles gritado, es de donde muy probablemente haya surgido la idea de, quiero empezar a educar a mis hijos sin gritar. No quiero seguir sintiéndome así.

Es muy importante, que, para dejar de gritar a nuestros hijos, queramos hacerlo. Crear un compromiso real y sincero, que evitará el daño por ambas partes. Porque sí, gritar a los hijos termina afectando de forma negativa tanto a ellos, como a nosotros mismos.

Quiero educar a mis hijos sin gritar, pero aun así lo hago

 

¿Por qué le grito a mis hijos con tanta facilidad?

  • Una de las primeras opciones, es porque el grito, ha formado parte de la educación tradicional. Y por lo tanto, como hemos visto que eso es lo que han hecho con nosotros, es lo que replicamos en las generaciones futuras.
  • El estrés, también es una de las causas por las que podríamos estar gritando a nuestros hijos. Encontrarnos en un estado de estrés, hace que sea mucho más probable que gritemos. Siendo este grito, sea a quien sea, en muchas ocasiones, una forma de aliviar este estrés contenido.
  • El cansancio, también puede hacer que gritemos cuando no queremos. Después de un día realmente agotador, un largo viaje, o una noche en vela, somos más propensos a carecer de autocontrol, y por lo tanto, gritar cuando no es nuestra intención.
  • Porque no hacen cas a la primera, ni a la segunda y tampoco a la tercera. Así que usamos el recurso del grito, para que no haya una quinta vez. Puesto que, con el grito de esta última, seguro que nos presta atención.
Por qué le grito a mis hijos con tanta facilidad
Imagen creada por master1305 – www.freepik.es

 

Tu objetivo es que lo entienda, tu herramienta es la paciencia

Busco educar a mis hijos sin gritar, pero también quiero que me hagan caso a la primera. Bonita petición para añadir a la carta de los reyes magos, pero hasta que eso ocurra, deberemos esforzarnos un poco más, porque sí, tendremos que repetirlos mucho hasta que lo entiendan.

El nivel de comprensión de nuestros hijos, no es igual al nuestro, y esto debemos entenderlo. Esto significa, que no podemos pretender que nos hagan caso a la primera, al menos no al principio. Debemos repetirles las cosas tantas veces como sea necesario, y hacer que lo entiendan. Este es el punto más importante, buscar su comprensión.

No se trata de memorizar, se trata de entender y comprender qué ocurre. Y cuando esta comprensión aparezca, esa pregunta tan repetitiva, desaparecerá.

 

Evitemos gritarle cuando esté con los juguetes

Por ejemplo, si le decimos a nuestro hijo que recoja los juguetes, tres veces y no nos hace caso, no debemos recurrir al grito para que eso cambie. Nos acercamos tranquilamente, y le preguntamos si nos ha escuchado. Porque muy probablemente, él se encuentre en su mundo, jugando con ellos, y se aísle del mundo exterior.

¿Vamos a hacerle sentir miedo porque estaba concentrado con lo suyo y hemos decidido gritarle para que nos obedezca? Por supuesto que no, es mejor buscar captar la atención de otro modo.

Por eso mismo nos acercamos, y captamos su atención de una forma pausada y con calma. Ahora ya sabes que te ha escuchado, y por lo tanto, ya puede realizar la acción que le has pedido, recoger los juguetes. ¿Pero los recogerá?

Es probable que no, a pesar de repetírselo muchas veces. ¿Pero acaso entiende el motivo por el cual debe recogerlos? Lo más probable es que no, y como no lo entiende, no encuentra razones por las cuales guardar los juguetes. Expliquémoselas entonces.

  • Si dejas los juguetes en el suelo, nos podemos tropezar y caernos. Y si nos caemos, podemos hacernos daño. ¿Te acuerdas cuando te caíste en el parque el otro día jugando? Pues con los juguetes nos podría ocurrir lo mismo, y esto lo podemos evitar recogiéndolos.
  • Es importante que guardes los juguetes en su sitio, porque luego, no sabrás dónde están. E incluso, podrían llegar a perderse. ¿Te imaginas que la próxima vez que vayas a jugar con los animales del zoo te faltara el león? El zoo estaría incompleto, y todo porque no sabemos dónde se ha quedado el león que no recogimos.
  • Si guardas los juguetes en su sitio, mucho mejor. Teniéndolos en el suelo, podríamos pisarlos sin querer, y romperlos. Por eso mismo es importante guardarlos, para que no se rompan, y puedas seguir jugando con ellos cuando quieras.

 

Consejos para educar a mis hijos sin gritar

  1. Entiende que no siempre te va a escuchar. Y cuando lo haga, no siempre te va a entender. Usa tu empatía, para ponerte en su lugar. Si no comprende el motivo por el cual debe hacer las cosas, no las hará. Nosotros, ya hemos perdido el móvil en casa, pero él todavía no ha perdido esos juguetes. Por lo tanto, no entiende porque debe guardarlos.
  2. Identifica en qué momentos del día eres más susceptible a gritar. Cuando tienes mayor nivel de estrés y/o de cansancio. Y en esos momentos, ten un mayor cuidado para evitar gritar.
  3. Cuando veas que no te está haciendo caso, usa las respiraciones profundas antes de empezar a gritar. De este modo, te darás tiempo para calmarte, y ser consciente de lo que estabas apunto de hacer.

 

¿Y qué hago si es mi hijo quien grita? Entonces te recomendamos que leas este artículo:

 

Rabietas

 

 

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